En las ciudades globales (Nueva York, París, Bombay, Londres, Beijing), zonas que nunca habían despertado el interés de los ricos, alejadas del centro (Lower East Side, Williamsburg, Dumbo) y donde residían obreros, dependientes, empleados domésticos, pequeños comerciantes e inmigrantes, se convirtieron en focos de atención para el capital.
Estas zonas se vieron revalorizadas como nuevos lugares de ocio y, en menor medida, como lugares de residencia para los ricos (puesto que se podía conseguir una vivienda de lujo derribando tabiques y juntando varias pequeñas para crear una mayor). La arquitectura industrial y proletaria pasó a considerarse algo de lo más encantador, con la connivencia de los intelectuales nostálgicos de la clase trabajadora. En los casos en que los ricos no desplazaron personalmente a las clases populares, delegaron la tarea en quienes el sociólogo Jean-Pierre Garnier llamaba "los flecos de la pequeña burguesía intelectual": publicistas y periodistas, maestros y profesores, trabajadores sociales, escritores, todos ellos sobrecualificados e implicados en la modernidad cultural para así compensar su escaso capital real. Estos representantes de la clase media educada fueron quienes se ocuparon de desalojar a los trabajadores, las fachadas de cuyos edificios rehabilitaron con enorme cariño.
Vinde xente, reunídevos,
onde quera que esteades
e admitide que as augas
creceron arredor voso
e aceptade que pronto
estaredes mollados até os osos,
se credes que estades a tempo
de salvarvos
será mellor que comecedes a nadar
ou vos afundiredes como pedras
porque os tempos están cambiando...
Vinde escritores e críticos
que profetizabades coa vosa pluma
e mantede os ollos ben abertos,
a ocasión non se repetirá,
e non faledes demasiado pronto
pois a ruleta aínda está xirando
e non ten nomeado quen
é o elixido
porque o perdedor agora
será o gañador máis tarde
porque os tempos están cambiando.
Vinde senadores, congresistas
por favor escoitade a chamada
e non vos quededes no umbral,
non bloqueedes a entrada,
porque resultará ferido
o que se opoña,
fóra hai unha batalla
furibunda
pronto golpeará as vosas ventás
e cruxirán os vosos muros
porque os tiempos están cambiando.
Vinde pais e nais
arredor da terra
e non critiquedes
o que non podedes entender,
os vosos fillos e fillas
están fóra do voso control
o voso vello camiño
está carcomido,
por favor, deixade paso ao novo
se non podedes botar unha man
porque os tempos están cambiando.
A liña está trazada
e marcado o destino
os lentos agora,
serán rápidos máis tarde
como o agora presente
máis tarde será pasado
a orde
esvaece rapidamente
e o agora primeiro
máis tarde será o último
porque os tempos están cambiando
CASUS BELLI pretende afirmar que toda obra de arte leva inscrita no seu programa estético -como unha marca xenética- a vontade, explicitada con maior ou menor intensidade, de rebater e cuestionar o seu contexto de recepción. Esa será a única estratexia que lle permita exhibir os seus propios e irredutibles postulados: a obra gasta parte das súas enerxías en manter baixo control a un contexto quizáis demasiado interesado en impor as súas lecturas. A ese enfrontamento entre o espírito libertario da obra e as tentativas domesticadoras do contexto chamámolo conflitos de recepción: unha interminable guerra de posicións, con trincheiras enlamadas, longas campañas de inverno e accións sorpresa da guerrilla.
Acabo de estar allí ... ya ha habido ciudadanos de Santiago que nos avisaron .... dos cuadros que son altamente ofensivos y un tercero que consiste en una especie de crucifijo introducido entre sus dientes ... estamos una vez más ante una clara provocación, un claro insulto a lo que son valores compartidos por la sociedad compostelana y por muchos cientos de miles de gallegos y por millones de españoles que una vez mas asistimos a un doble lenguaje, mientras por un lado el Alcalde se dedica a presentar la semana santa, por otro lado organiza exposiciones que ofenden gravemente a la religión católica y a los creyentes y que ya es hora de que esto se termine, lo que si pedimos evidentemente, es que se tome una determinación con respecto a estos cuadros que son especialmente ofensivos para la religión católica y los creyentes y desde luego le exigimos al alcalde una explicación, que nos explique por qué autoriza exposiciones en las cuales se ofende gravemente a la simbología y a las creencias de los católicos, cosa que por cierto no sucede con otras religiones, no es que yo lo desee no mucho menos, pero es que es curioso, siempre las ofensas van hacia los cristianos ....., algo lamentable, vergonzoso .... no se como tiene estomago para permitir ofensas graves a la religión católica por una parte y por otra parte ir a presentar los actos de la semana santa ... ruego a todos los que me estén escuchando que se den una vuelta por el auditorio y que confirmen lo que yo estoy diciendo ...
Los cuadros son del artista o del supuesto artista Manuel Moldes, incluso hay una inscripción que acusa de censurar al expresidente, Gerardo Fernández Albor:
- Lo que es todavía más increíble que el texto que acompaña a uno de los cuadros ... es gravemente atentatorio contra un ex presidente de la Xunta .... según parece solicitó la retirada de unos de los cuadros de una exposición que se estaba celebrando en Pontevedra, pues bueno, hacen chanzas de Fernández Albor en lo que es la explicación que acompaña al cuadro acusándole de censor, etc., etc., esto es intolerables ..... la ofensa a las creencias de miles de compostelanos, con dinero público, que lo haga el sr. Bugallo .... (continúa en este plan) ... que los ciudadanos lo vayan a ver y haga llegar sus protestas al sr. Bugallo .... el sr. Albor no merece el desprecio que le hace el sr. Bugallo ...
Es muy asombroso constatar que en nuestros días ya no tenemos practicamente ningún pensamiento del tiempo. Para casi todo el mundo pasado mañana es abstracto y antes de ayer, incomprensible. Hemos entrado en un período atemporal, instantáneo, lo cuál muestra, hasta que punto, lejos de ser una experiencia individual compartida, el tiempo es una construcción e incluso, puede decirse, una construcción política.
[...]
Hubo el tiempo inmemorial del campesinado, que era un tiempo inmóvil o cíclico, un tiempo de labor y sacrificio, apenas compensado por el ritmo de las festividades. Hoy sufrimos el par del frenesí y el descanso total. Por una parte, la propaganda dice que todo cambia minuto a minuto, que no tenemos tiempo, que es preciso modernizarse a toda marcha, que vamos a perder el tren (el tren de Internet y la nueva economía, el tren del teléfono móvil para todos [nota: el texto es del año 2000], el tren de los accionistas innumerables, el tren de las stock options, el tren de los fondos de pensiones, y no sigo). Por otra parte, ese alboroto disimula mal una especie de inmovilidad pasiva, indiferencia, perpetuación de lo que hay. El tiempo es entonces tiempo sobre el cual la voluntad, individual o colectiva, no tiene ninguna influencia. Es una mixtura inaccesible de agitación y esterilidad: la paradoja de una febrilidad estancada.


En esta dirección [conquistar la desligazón, el fin de todos los lazos, la ausencia de sí del desligado], el siglo ha sido más profundamente marxista de lo que imaginaba, según un Marx emparentado con Nieztsche, el Marx que anuncia en el Manifiesto el fin de todas las viejas costumbres, es decir, el fin de los viejos lazos de obediencia y estabilidad. La temible fuerza del capital consiste en disolver los contratos más sagrados, las alianzas más inmemoriales, en las "aguas heladas del cálculo egoísta". El capital dicta el fin de una civilización fundada en el vínculo. Y es indudable que el siglo XX busca, más allá de la fuerza meramente negativa del capital, un orden sin vínculos, un poder colectivo desligado, para devolver a la humanidad su verdadera potencia creativa. De allí las palabras clave, que son las de Saint John Perse: violencia, ausencia, errancia.
[...]
De dónde puede surgir un "nosotros" que no esté sometido al ideal del "yo" fusional y cuasi militar que ha dominado la aventura del siglo, un "nosotros" que vehicule libremente su disparidad inmanente y, no obstante, no se disuelva. ¿Qué quiere decir "nosotros" en tiempos de paz y no de guerra? ¿Cómo pasar del "nosotros" fraternal de la epopeya al "nosotros" dispar del "juntos", sin abandonar jamás la idea de que haya un "nosotros"? Continúo, yo también, en ese interrogante.
¿Cómo llamar a los últimos veinte años del siglo [XX] si no segunda restauración?
[...]
toda restauración se horroriza ante el pensamiento y sólo se complace con las opiniones, en particular la opinión dominante, concentrada de una vez por todas en el imperativo de Guizot: "¡Enriqueceos!". Los ideólogos de las restauraciones, no sin algunos buenos argumentos, consideran que lo real, correlato obligado del pensamiento, siempre es susceptible de dar lugar a la iconoclastia política y por lo tanto al terror. Una restauración es en primer lugar una aserción en cuanto a lo real, a saber, que siempre es preferible no tener relación alguna con él.
Si el número (encuestas, cuentas, mediciones de audiencia, presupuestos, créditos, tendencia alcista de la bolsa, tiradas, salario de los ejecutivos, stock options, etc) es el fetiche de los tiempos actuales, es porque donde falla lo real el número ciego ocupa su lugar.
Este sitio está baixo as condicións dunha licencia Creative Commons.
RSS Feed. Feito con Blogger. Plantilla Modern Clix, deseñada por Rodrigo Galindez. Modern Clix blogger template por Introblogger.