eurocopa (II)
A partir de cierto punto, cualquier conversación sobre fútbol se convierte irremediablemente en una especie de pugna por consolidar un conjunto de definiciones que parecen sacadas más de un manual de metafísica que de una publicación sobre deportes.
tierra quemada o no tanto
La distancia que nos separa del futuro cada vez es más corta. A veces me acuesto por la noche y me asaltan sensaciones horribles sobre el paso del tiempo y su tan obvio final. Pienso en el futuro como un hueco que se va llenando. La distancia que nos separa del pasado, por el contrario, aumenta casi cada día. Pienso en el pasado como una habitación en la que ya no parecen caber más cosas, y sin embargo no. Las cosas que hacemos nos poseen, se apropian de nosotros. Hay jirones nuestros en los lugares más insospechados. Los trozos de nosotros que se quedan por ahí son lo mejor que tenemos. Todo aquello que perdemos por el camino es lo que realmente nos constituye.

Es verano y el aire huele a alguna clase de cosa que parece estar viva.
eurocopa (I)
He llegado a la conclusión de que el deporte es la única ciencia de la que disponemos para comprender las emociones colectivas. Como mínimo.
insomnio moderado
Siempre que vuelvo de los viajes fin de curso estoy obligado a pasar un periodo de transición en el que, entre otras cosas, debo recuperar mis hábitos normales de sueño. Acostumbrado a irme a dormir -es un decir- a eso de las cinco de la mañana durante nueve días, de pronto me encuentro a mí mismo absurdamente despierto a horas en las que ya debería llevar un buen rato durmiendo. Pongo la tele, cojo alguna revista atrasada, me conecto a internet. Veo capítulos repetidos de "me llamo Earl" intercalados con anuncios de porno para móviles. Veo a Christine Blinkley y a Chuck Norris anunciando una máquina de fitness casero. Veo un programa de desgracias ajenas sin mucho éxito. Navego por blogs, fotologs y mierdalogs de todo tipo pero es en vano, el sueño no me viene. Leo las ediciones en internet de periódicos en inglés que apenas comprendo. Entro en la página del ministerio de educación. En la de libertad digital. En la llamada red liberal española. Nada funciona. Desesperado, recurro al arma definitiva. Escribo una entrada de mi blog. Son las 2.31, ya noto cierta pesadez en los párpados. Era así de fácil.
otro final de curso
Vuelvo de Barcelona del viaje de fin de curso con mis alumnos de 4º de ESO. Sin tiempo para pensar demasiado me invade una poderosa sensación de acabamiento. Este año escolar se me ha pasado a tal velocidad que sólo soy capaz de asustarme otro poco más. Cada vez que veo a mis ya ex-alumnos despedirse en mitad de la noche al volver de estos viajes experimento algo parecido a una furia incontrolable contra el paso del tiempo. Esa ira sin objeto se desvanece con rapidez y deja un poso de extrañeza y melancolía que se me adhiere como algo pegajoso mientras me voy para casa. La primera noche que duermo de nuevo en mi cama me siento descolocado. Como si mi sitio se hubiera movido de lugar y yo estuviera en alguna parte en la que no debo estar. Aunque, si lo pienso, nunca he sentido que estuviera en el lugar en el que debería estar. Todo es tan raro.



la dirección incorrecta
Es aquella que, llevándote aparentemente a alguna parte, en realidad te aleja del lugar al que quieres llegar.
pijerío macarra
Este vídeo del pasado 24 de mayo me tiene alucinado:




[vía público]
la eurocámara pretende que los bloggers se inscriban de manera voluntaria en un registro en el que se informe sobre la identidad del autor, sus intereses políticos o sociales y la responsabilidad social de éste.

y todo ello por por iniciativa del grupo socialista europeo

[eso sí, lo de las 65 horas ya está camino de ser discutido en la eurocámara tras la abstención -entre otros- del ministro de trabajo español en el consejo de gobierno: adelante PSOE (hacia el abismo)!!!]
la verdad acerca de gatos y patos
rafa 1 - policía 0
la españa profunda es inmor(t)al
En Morón de la Frontera (Sevilla) han nombrado alcaldesa honoraria a la virgen María Auxiliadora. Dentro vídeo:




La duda que me asalta es, y este alcalde ¿será de Rajoy o de Esperanza?
sobre la indefinición
Él me dijo, la verdad, no sé que clase de vida estamos llevando. Yo le dije, por? Él me dijo, tengo la sensación de que se nos está escapando algo, algo que es gordo y grande y sin embargo se nos está escapando. Yo le dije, haría un chiste fácil. Él dijo, ese es parte del problema, hacemos chistes de todo porque así nada parece tener importancia. Yo le dije, a ver. Él me dijo, nada parece afectarnos realmente, sólo lo que nos duele directamente, todo lo demás resbala sobre nosotros, por eso tengo esa sensación. Yo le dije, la anestesia tiene sus límites, incluso aunque uno la lleve puesta todo el día. Él dijo, espero que no sea demasiado tarde cuando descubramos lo que se nos está escapando. Yo le dije, ya es demasiado tarde para casi todo, eso es lo que me parece. Él me dijo, ya te estás quedando conmigo. Yo le dije, de verdad que no. Él me dijo, a veces tengo la sensación de que nunca vas en serio con nada, ni siquiera cuando quieres hacerme una broma, ni siquiera te tomas la broma en serio. Yo le dije, voy en serio casi siempre, pero parece que estoy de broma, cuando uno dice las cosas demasiado en serio tendemos a creer que está de broma. Él me dijo, a veces me pregunto de qué vas, siempre hablas como si no estuvieras aquí realmente. Yo le dije, yo también creo que a veces no estoy aquí o no del todo. Yo le dije, no sé a que se debe. Yo le dije, es como si me faltase algo. Yo le dije, algo importante, una pieza sin la cual estoy incompleto. Yo le dije, o muchas, no sé. El me dijo, te falta definición. Yo le dije, como a las teles. Él me dijo, como a una imagen de baja resolución. Él me dijo, odio esta clase de comparaciones. Él me dijo, odio esta clase de diálogos. Él me dijo, bah.
quisiera tener
- una voz
- un micro
- un escenario
- y un tipo que me hiciera los coros como el brian del chandal con la inscripción "berlín" para poder cantar versiones como ésta de mis canciones favoritas:



los nuevos fuegos del hogar
Estoy en el patio del colegio durante el recreo, echando un ojo por las esquinas para comprobar que no andan los mayores fumando. Un grupo de sospechosos habituales se reunen alrededor de un banco, me acerco hasta ellos de manera visible, me pongo a su lado, hablan como si no estuviera allí sobre qué van a hacer el año que viene, el bachillerato, los módulos de formación profesional, el mercado laboral, la nada. La conversación decae y uno de ellos saca un móvil de última generación, todo pantalla y sonido estereofónico dolby surround. Willy, quieres ver un vídeo de gomaespuma?. Acerco la cabeza y todos se aproximan un poco más al objeto. Lo pone encima del banco. Alrededor somos ocho personas, siete adolescentes y un habitante de la edad del aburrimiento. Comienza el vídeo. Es una parodia de una clase en la que los tipos de gomaespuma hacen el papel de gitanos, y cada vez que la profesora les pregunta algo contestan de forma disparatada. Nos reímos con algunos chistes. Me hace más gracia la escena que el vídeo, desde la perspectiva del móvil se verían ocho cabezas inclinadas sobre el aparatito, escuchando a su alrededor historias que otros ya han contado antes. Antes de que termine el vídeo comienza a llover y nos dispersamos discretamente. El fuego vuelve al bolsillo del que salió. Me concentro en las siluetas de mis alumnos desdibujándose entre la lluvia a medida que se alejan buscando otro sitio en el que continuar su conversación. Me quedo solo junto al banco. Hace frío.
young marble giants vs lenny kravitz
Mañana, en la misma ciudad -Vigo-, a la misma hora, dos conciertos: por un lado Lenny Kravitz, figura intrascendente del pop rock de ayer, hoy y mañana, y por otro, los young marble giants autores de aquel legendario "collosal youth", disco seminal del post-punk, de vuelta a los escenarios casi treinta años después. Lamentablemente, la capacidad de atracción del primero supera con mucho a la de los segundos. Sin embargo, ojalá mañana jueves a eso de las 21.00 horas haya una multitud esperando para ver al trío de Gales mientras el norteamericano toca para cuatro gatos despistados.



michael chabon, jóvenes hombres lobo
Los primeros cuentos de Chabon, de mediados de los ochenta. Algunos son realmente deslumbrantes.





Aunque el sexo era algo que los dos percibían como peligroso, el matrimonio, por contraste, les había parecido seguro: una casa segura en un mundo de peligros. El refugio perfecto para dos almas temerosas y solitarias. Cuando estabas soltero, ésto era lo que te decía siempre todo el mundo que estaba casado. El mismo Daniel se lo había dicho a sus amigos que no estaban casados. Pero era mentira. El sexo estaba totalmente relacionado con la violencia, eso era cierto, y el matrimonio era al mismo tiempo un contenedor para la locura entre hombres y mujeres y una frágil barrera de contención contra la misma, igual que era la religión a la muerte y las leyes de la física a la inmensa cantidad de vacuidad absoluta de que estaba hecho el universo. Pero en el matrimonio no había seguridad de ninguna clase. Era una empresa incierta, un viaje en una nave sin probar, a través de un océano hostil,con un mapa que era una falsificación y sin más destino específico que la tumba.
 

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