Estás lendo

píldoras azules
leo emocionado el cómic de frederick peeters sobre la experiencia más importante de su vida: su relación con una chica portadora del HIV y con su hijo de tres años también infectado; (el título alude a los fármacos que en cantidades industriales debe tomar cada día el chaval para mantener a raya a la enfermedad)


el estilo narrativo de peeters nos hace pensar en el diario de un album de dupuy y berberian o en mis circunstancias de lewis trondheim; aquí desfilan de la mano los pensamientos y las emociones del autor junto a la crónica sincera, lúcida y cruda de una relación marcada por un hecho terrible; lo más sorprendente de todo, la densidad del artefacto literario que tenemos entre las manos: en cada página se acumulan capas de ese material esponjoso del que están hechas las vidas (lo que sucede, duro, rasposo, junto a lo que no llega a ocurrir, burbujas de vacío que se intercalan entre la materialidad de la existencia) gracias a una exhibición de sabiduría narrativa poco frecuente... destaco algunas cosas: la descripción milimétrica de cómo se cuece una relación entre dos personas -esa suma de tiempos lentos e instantes de vértigo que cristalizan en la necesidad de estar uno junto a otro-; la forma de encarar el sufrimiento de un niño de tres años que se adapta a una situación anormal (hay una escena del niño en el hospital, tomándose un happy meal mientras ve dumbo que en otras manos menos generosas, menos sabias, menos delicadas sería una agresión a la inteligencia de cualquier lector, carne de algún estrenos tv o de alguna telecomedia española); la forma de enfrentarse a cómo dos personas que se aman están obligadas a convivir con un drama que asedia todos los instantes de sus vidas poniéndolas a prueba continuamente, y, pese a ello, o quizás por ello, el resultado es una suma de victorias parciales que quizá no equivalga a un triunfo, pero posiblemente sea lo más alejado de cualquier clase de derrota; y, por supuesto, el exquisito gusto del autor a la hora de encadenar encuadres y transiciones, el manejo de recursos dramáticos en los que uno detecta un bagaje literario y cinematográfico que corre en segundo plano, sin mostrarse explícitamente para que algunos babeen con las citas y homenajes (ese tipo de lector miserable existe: yo), una trama de lecturas bien asimiladas y de sabiduría visual que sostienen todo el relato desde el principio hasta el final y que, paralelamente al estremecimiento que provoca la historia, dan lugar a un regocijo de orden intelectual, a una admiración vibrante hacia el responsable de algo tan bien construido, tan bien hilado, tan perfecto en su intento de ordenar un fragmento de unas cuantas vidas sacudidas por las ondas de la catástrofe y el temblor de las emociones auténticas

Comentarios nesta entrada

 

Este sitio está baixo as condicións dunha licencia Creative Commons.

RSS Feed. Feito con Blogger. Plantilla Modern Clix, deseñada por Rodrigo Galindez. Modern Clix blogger template por Introblogger.